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jueves, septiembre 04, 2014

PASIÓN EN SEVILLA: LA SEGURIDAD EN EL PUNTO DE MIRA

La seguridad en el punto de mira

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Los restos del incendio provocado de Santa Marina / ROCÍO RUZ
Los restos del incendio provocado de Santa Marina / ROCÍO RUZ

La seguridad de los templos está puesta en duda. Los últimos robos y ataques a iglesias y templos han puesto en alerta a numerosas corporaciones que ven como su extenso y rico patrimonio está en peligro. Sólo hay que echar un vistazo a los últimos acontecimientos para darse cuenta que es necesario que hermandades y templos mejoren sus condiciones de seguridad.


La semana pasada la hermandad de San Isidoro hacía público que habían sido robadas dos tallas del sagrario de la capilla que ocupa la hermandad del Viernes Santo en el templo. También hace unos días, esta vez en la provincia, un ladrón aprovechaba la feria de Los Palaciospara entrar en la sede de una de las hermandades de penitencia de la localidad y robar numerosos bienes, además de provocar daños materiales en las imágenes titulares. Y también la semana pasada Pasión en Sevilla publicaba cómo en una localidad de Málaga unos individuos entraban en una capilla y le cambiaban los pendientes a una imagen, además de alterarle su fisonomía por completo.

Son tan sólo tres ejemplos, de nuestra capital, de nuestra provincia y de otra andaluza, ocurridos en apenas una semana. Ante esta situación, que nada invita a pensar que vaya a dejar de ocurrir, las hermandades se ven obligadas a protegerse. Aunque algunas ya lo hacen.

¿Recuerdan el niño Jesús del Calvario? Fue robado hace en 2008 a plena luz del día en la parroquia de la Magdalena. La imagen no volvió a aparecer y eso llevó como consecuencia que la corporación de la Madrugada cerrara la reja de su capilla. Una solución fácil.

En la memoria de todos los cofrades está también la mañana del pasado cinco de enero: unos individuosintentaban prender fuego a las puertas del templo de Santa Marina. Una situación que recordaba a momentos del siglo pasado. La hermandad de la Resurreción ha tomado medidas: según su hermano mayor, Miguel Ángel Pérez, se ha cerrado el pequeño hueco que quedaba debajo de la puerta, por la que introdujeron los cartones ardiendo. De esta forma se evita que el atentado pueda volver a producirse. De la misma forma, el hermano mayor de la corporación de Santa Marina asegura que la Junta de Gobierno se está planteando instalar un sistema de alarma en la casa de hermandad, aunque ésta tiene una puerta blindada.

Contra los robos

Una de las cámaras, junto al retablo de la Reina de Todos los Santos
Una de las cámaras, junto al retablo de la Reina de Todos los Santos
Es tremendamente difícil controlar los robos en los templos mientras éstos se encuentran abiertos. El horario de algunos de ellos es muy extenso, al igual que su tamaño, lo que hace difícil si control. Es el caso del niño Jesús del Calvario. La Magdalena es un templo muy grande y es imposible controlar todos los bienes, cuando normalmente sólo hay una persona encargada de abrir y cerrar el edificio. Ante esto: asegurar las obras de arte, tal y como hizo la hermandad, cerrando la reja de su capilla. Es una solución que aunque pone la obra de arte lejos de los amigos de lo ajeno, hace que el fiel pierda la cercanía con éstas y por tanto también con sus titulares.


Durante la noche

La ocurrió a la hermandad de la Vera Cruz de los Palacios. Durante la noche entraron a robar. O en varias ocasiones en la iglesia de San Bernardo. Durante la noche los ladrones tienen acceso, además a todos los objetos de valor que se encuentran en las sacristías, como cálices o copones. Contra esto algunas parroquias ya han puesto la cura: cámaras de vigilancia. Es el caso de Omnium Sanctorum. Hasta tres cámaras vigilan todo el exterior del edificio, de manera que si cualquier ladrón intenta entrar queda automáticamente grabado por el sistema.

Las casas de hermandad

La mayor parte del patrimonio de numerosas coporaciones se encuentra en sus casas de hermandad. Ahí están los pasos, los bordados, en muchos casos las joyas. El robo más sonado en los últimos años en una hermandad es el que dejó a las Siete Palabras sin el palio de plata. En este caso la corporación del Miércoles Santo no tenía ningún sistema de seguridad. Sin embargo no es esto lo que ocurre en la mayoría de las coporaciones: sus instalaciones están protegidas con alarmas. Esto permite que la seguridad de todo su patrimonio esté garantizado. Un ejemplo es San Juan de la Palma. La hermandad de la Amargura tiene protegido con un sistema de alarma con sensor de moviemiento tanto su casa hermandad como el templo al completo. 
La fachada de San Juan de la Palma, con los carteles que avisan de la alarma instalada
La fachada de San Juan de la Palma, con los carteles que avisan de la alarma instalada


Las imágenes

El último ataque a una imagen sagrada conmovió a la ciudad: fue el ataque al Señor del Gran Poder. La imagen del Nazareno es uno de los titulares de nuestras cofradías que más seguro está: cuenta con un camarín, con videovigilancia, además de con sistemas antincendios. A pesar de todo ello, el hecho que el camarín esté abierto al público durante todo el día hizo que esa seguridad quedara en nada. Después de aquel ataque la hermandad respondió subiendo aún más la mampara protectora, dejando aún más aislado al Señor de Sevilla.

Además del Gran Poder son ya muchas las imágenes que cuentan con camarines preparados para cualquier tipo de circunstancia, y que hacen que sólo durante el tiempo de apertura de la iglesia estén expuestos: es el caso de la Macarena, la Esperanza de Triana o el Cachorro. Sus hermandades han establecidosistemas de seguridad en torno a las imágenes que hacen prácticamente imposible que sufran ningún altercado mientras el templo esté cerrado. Y éste es el camino que ahora están tomando las hermandades: aprovechan las reformas para poner medidas de seguridad que defiendan a sus sagrados titulares.

Camarines, cámaras de vigilancia, rejas cerradas…distintas soluciones con las que las hermandades y las parroquias intentan solucionar el problema de los robos y los asaltos, un fenómeno que en lugar de disminuir, no hace más que aumentar y con ello la preocupación de hermanos y fieles.