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miércoles, noviembre 16, 2016

EN LA CALLE DE LAS FLORES: "MODAS Y RUAN"

EN LA CALLE DE LAS FLORES

“MODAS Y RUAN”

No ha podido el algodón del ruan amortiguar su propia caída. Antiguamente eramos cuatro niños los que nos movíamos en las noches de ensayos. Ahora resulta que con unos capataces que todo el mundo añora, cuando en técnica, no se podía tener más miras que las que había.

Capataces hubo que luego se encargaron de aprender, los de ahora ya parece y, gracias a Dios, que vienen bien aprendidos.

Mis hermandades, dos de ellas, siempre fueron de ruan. El tiempo ha querido que cuando a una de ellas la veo en la calle, ya que en la otra participo, no haya perdido su sello. En la que salgo el sello aún es más marcado, el ruan ya se sabe, en Córdoba es de hermandad pura y con estilo serio, añejo, antiguo, de años luz y sobre todo, con poquita gente, poquita. Tanto en cuadrillas como en nazarenos. Solo cambia por el nombre de calles, nuevas avenidas. O eso me traen los recuerdos en mis tertulias conmigo mismo en mi calle de las flores.

Muchos hablan y, hay ahora miles de escritos en internet y en prensa sobre lo que ahora se lleva, estas modas tan buenas a veces, tan perjudiciales otras.

Tengo sobrinos, uno el cuál sale en 4 hermandades y, ahora que me leerá se enfadará como siempre, pues siempre le digo lo mismo. De esas cuatro, la suya, la de la familia, la de ruan, digamos que no ha conseguido retenerlo y las modas lo han absorbido.

Ha intentado ya y, casi con acierto en una, entrar en una hermandad de Sevilla de las de menos nombre, pero esa moda de ahora asevillanarse que ya es vieja en la ciudad para algunos. Pero la moda de las modas ahora en los cofrades y, más aún en los costaleros modernos es la puntera, salir en Sevilla. Para el costalero de Córdoba el no va más.

Cuando uno se haga mayor como yo, entenderá que las vivencias que quedan son las que te sacaron una sonrisa, los amigos que te dio. A no ser que una de las hermandades noveles te de eso, que es muy difícil, siempre al menos debe quedar lo familiar, lo conocido, aquello que se suele decir, la hermandad de uno.

Hoy es día fresco, ya van unos pocos, pero aquí sigo en la calle de las flores, hoy, este pensamiento.

Acisclo, un cofrade más.