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miércoles, marzo 01, 2017

SOLEDAD FRANCISCANA: LA FIESTA DE LOS RECUERDOS

LA FIESTA DE LOS RECUERDOS


Hoy es miércoles de ceniza, puerta de cuarenta días llenos de intensidad cofrade, preámbulo de la semana más espléndida y al tiempo más romántica del año, donde confluyen presente y pasado, ilusión y realidad, alboroto y recogimiento.

Con el pasar de los días van apareciendo iconos a nuestro alrededor que nos acercan a aquello que todos los cofrades esperamos todo un año. “Igualás” de las distintas cofradías, cultos de las distintas imágenes que sobre efímeros altares repletos de simbología y catecismo nos acercan aún más al verdadero sentido de todo, los capirotes de Alfonso XIII, torrijas en las confiterías, el aroma a incienso que va inundado el ambiente de recuerdos imborrables que hacen de esta fiesta algo inigualable, algo increíble.

Porque va unida a la primavera es una verdadera fiesta de los sentidos.... olor, gusto, tacto, vista y oído confluyen para crear un universo único que si bien aparece cada año nos vuelve a transportar a tiempos pasados que ya no volverán pero que todos guardamos en aquel rincón de nuestra memoria.

Aún recuerdo esas noches de ensayos hasta altas horas de la madrugada en días laborables y sin un reproche, ansioso que llegara el próximo. También recuerdo el olor a túnica recién planchada y con el mimo que solo una abuela o una madre sabe tener dejarla caer suavemente para que ni el aire la arrugara. Recuerdos me traen las fiestas de regla con la suprema veneración de Aquel por el que todo ocurre. Recuerdo los días del almanaque tachados uno a uno como si de una condena se tratara  buscando el final de los días... el principio y fin de todo. Recuerdo aquellos casetes de marchas procesionales que llegado este tiempo se empezaban a oír en los coches sin temor a que te miraran con extrañeza. Las casas se hermandad se llenan de vida en este tiempo, limpieza de enseres, como recuerdo quitar la cera de los faroles ayudado por la inestimable experiencia de los mayores,  montaje de pasos, la flor recién cortada...y aunque sea tópico recuerdo ese brotar de azahar que anunciaba lo que ha de venir.

Todos en nuestro arca de los recuerdos en el que solo depositamos los que nos hace feliz, guardamos nuestra individual, única e irreemplazable visión de lo que vamos a vivir, queriendo que se repitan año a año esas benditas costumbres y esos perfectos momentos, frustrándonos incluso si no ocurre de ese modo.

Vivamos intensamente lo que ha de venir, disfrutemos de cada acto, cada concierto, cada momento porque les aseguro que una vez pasado ya no vuelve, vendrán otros, quizás mejores pero ese ya no, ese pasará a engrosar el álbum de los recuerdos.


SOLEDAD FRANCISCANA